En una reunión sobre el tratado para prohibir el armamento nuclear se aboga por un mundo sin armas atómicas

Delegados de los Estados partes de un tratado de la ONU que prohíbe el armamento nuclear han adoptado una declaración en la que abogan por un mundo sin armas atómicas, así como un plan de acción para tal fin.

El jueves terminó en Viena, Austria, una reunión de tres días de los Estados partes acerca del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, la primera de su tipo, que tiene lugar en momentos en los que crece el temor de que Rusia utilice armamento nuclear en su invasión a Ucrania.

Los delegados adoptaron la Declaración de Viena, en la que no se menciona a Rusia por su nombre, sino que dice que las partes “están alarmadas y consternadas por las amenazas de recurrir a las armas atómicas y por una retórica nuclear cada vez más clamorosa”. En la declaración se dice que los Estados partes “condenan de manera inequívoca todas y cada una de las amenazas nucleares, implícitas o explícitas, sin que tengan que ver las circunstancias en las que se produzcan”.

Continúa diciendo que la existencia de armamento nuclear “disminuye y amenaza a la seguridad común de todos los Estados y pone en riesgo nuestra propia supervivencia”. Se dice también que conseguir un mundo sin armas nucleares “es la única forma de garantizar que no se vuelvan a utilizar jamás bajo ninguna circunstancia”.

Asimismo, los delegados emitieron el Plan de Acción de Viena, que fija 50 artículos pensados para guiar a los Estados partes y a otros actores relevantes de cara a la implementación práctica del tratado.

El plan insta a los Estados partes a alentar a las naciones que no participan a que se adhieran a él “con el objetivo de conseguir una adhesión universal”. También incluye acciones para apoyar a quienes han sufrido las consecuencias del uso y las pruebas de armamento nuclear.

Según el plan, el tratado complementa a instrumentos de desarme, sobre todo al Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, y dice que los Estados partes nombrarán a un facilitador informal para explorar aún más posibles ámbitos de cooperación entre los tratados.